DE REGALO, UNA BOLUDEZ

Una situación de la que he sigo testigo varias veces y siempre odié es cuando alguien llega a un cumpleaños y hace entrega de su regalo. Antes de que el cumpleañero abra el paquete el invitado se ataja y anticipa: “es una boludez…”
Es ahí cuando me gustaría y no tengo el valor, de decir: "¡¿Por qué me regalás una boludez?! No me regales una boludez. Venís a mi cumpleaños, me hacés un regalo ¡¡¡y en la cara me decís que es una boludez!!!"
¿Y yo qué hago? ¿Cómo tengo que reaccionar? Como un boludo. Te doy las gracias, te digo que me encanta y me siento más boludo que el regalo.
Si tuvieramos que hacer un silogismo sería así: El regalo es una boludez. A mi me gusta el regalo. Yo soy un boludo.
Y si me pongo a hilar fino puedo decir que pensás eso de mí. Tenés que comprarme un regalo, comprás una boludez, pensás que soy un boludo. ¿Qúe pasó? ¿Cómo fue? Contame un poco el momento: Estabás en un local, viste una porquería que no servía para nada y se te vino mi imagen a la mente?

PORTATE BIEN


No tengo hijos, ni sé cómo educarlos, pero hay algo que puedo aconsejarle a cualquier padre. La frase "portate bien", es ridícula, anticuada y carente de consistencia. No lo uses, no lo intentes, que no se te ocurra, es al pedo. Pensá en serio en otra frase, otra solución porque portate bien, no te va a dar resultado.

El por qué es tan simple como decirla: ¿Por qué decirle a alguien que la está pasando bien, que deje de hacerlo? Analicemos un poco la situación ¿estás tan seguro que me estoy portando mal? ¿No será que no me estoy portando como vos quisieras que lo haga? Porque eso no significa que lo esté haciendo mal.

Lo que tendríamos que revisar es qué entiende cada uno por bien y por mal. Tengo autocrítica, eh. Yo sé que pegarle a mi hermanita está mal. Pero todavía ni aprendí a escribir y ¿te parece que puedo resolver mis conflictos hablando? Uso las herramientas que tengo a mi alcance. Cuando decís "a las mujeres no se les pega" ¿es porque a los hombres sí?

¿Portarse bien es quedarme quieto? ¿Te parece que a mi edad podés pedirme algo así? Vos que sos grande y tenés más sentido común que yo… ¿en serio pensaste que me ibas a convencer? Me estoy portando como te debés haber portado vos de chico.

¿Qué ofrecés para que yo me porte bien? Negociemos. Tenés algo para sugerirme o simplemente me censurás? Algo a cambio me tenés que dar, sino es fácil para vos. El esfuerzo lo hago yo. Si vas a pedirme algo, poné algo de vos. Y vas a tener que esforzarte, porque esta trinchera que armé con los almohadones del sillón parece indestructible. No hagas que la guerra sea contra vos.

NO ME TOQUES


Es muy poca la gente que lo hace. O es mucha, pero no siempre me doy cuenta. Con una característica como ésta seguramente sean personas que les gusta hablar. No sé si mucho o poco, pero cuando lo hacen se lo toman en serio. Son esas personas que mientras hablan, cada tanto te tocan. El brazo, el hombro, la espalda, la rodilla, depende quién, pero te tocan.

A mi no me molesta tanto, pero no por eso deja de llamarme la atención. Y más que preguntarme el por qué, me da curiosidad saber si ellos saben que lo hacen. ¿Se lo habrán hecho notar alguna vez? Para mí que no lo saben. Me parece que esas cosas no se dicen. Capaz por miedo a herir o porque no vale la pena. Como no es grave, por qué traumarlos por algo tan pequeño. Entonces ellos no se enteran que lo hacen y lo siguen haciendo.

ANDATE DE UNA VEZ!

Siempre que recibas visitas o seas vos la visita va a pasar lo mismo. Trato de no detenerme en la palabra visita y todo lo que eso me genera, pero no puedo. Visita, ya suena mal. Es como un eufemismo. Viene del verbo visitar, pero pasás a ser el verbo. Así como el que come es el comensal o el que cocina es el cocinero. Pero visita no es tan natural. Además debemos hacer una distinción con este término. No es lo mismo ser visita en la cancha, en una casa y mucho menos en un hospital.
En hospitales, sanatorios o clínicas hay un horario de “visitas”. Ahí las visitas son como una especie de monstruitos que tienen su horario, y cuando lo pienso me imagino un montón de personitas con ramos de flores y una sonrisa enorme con ganas de besar pacientes. Tienen un amor incontenible y por eso les ponen un horario, para limitar todo ese amor que ellos tienen para dar. No vaya a ser que el paciente se muera de ¡amor! ¡NO! Qué se muera por lo que vino.
Entonces pongámosle un horario y no dejemos que sean muchos. "¡El de la 215 tiene un montón de visitas, manden una enfermera a que diga que no es bueno tanta gente en la habitación!" En serio: ¿Qué le puede hacer una visita de malo al paciente? ¿Te parece que puedo ser más malo que el virus que tiene? "No, lo que pasa es que no es bueno que hable". Bueno, retalo a él. ¿Por qué no es bueno que hable? ¿Sabe algo que te compromete? Uno vé en las películas que el asesino se hace pasar por médico ¡con una facilidad!
Hay como un control del afecto inexplicable. Y eso se contagia a los familiares más cercanos al enfermo.

ESTE SÁBADO TENGO UN CASAMIENTO

y algo me dice que va a ser idéntico al último que fui. En realidad a todos los que fui. Lo único que cambia son los nombre en la invitación, todo lo demás es siempre lo mismo. Puede cambiar un poco el salón o si se hace de día o de noche. Alguna vez en lugar de ir a una iglesia me tocó ir a una sinagoga, pero el fin inmediato es idéntico. Digo inmediato porque no quisiera ponerme a pensar en lo que salió de cada unión sagrada a la que fui.

Este sábado tengo un casamiento y algo me dice que va a ser idéntico al último que fui. La invitación llegó a casa hace unos dos meses; la que se casa es una amiga de mi mujer, María Inés Larralde o Mary, nunca supe que se llamaba Inés. Tantos años que la conozco y me entero ahora. Ella es una chica muy simpática, una de las íntimas, como siempre dice Verónica, mi mujer. Como cualquier compromiso a dos meses puedo ir, ¿quién programa algo a tan largo plazo?. Pero seguro que para ese sábado mis amigos van a armar un partido de fútbol con asado y pileta. Murphy no escribió leyes, directamente escribió mi vida.

Este sábado tengo un casamiento y algo me dice que va a ser idéntico al último que fui. Teniendo la invitación en casa dos meses antes nos acordaremos de comprar el regalo el mismo sábado a la mañana.

PERRO QUE LADRA, NO ENTIENDO

Si después de seis meses que me mudé el perro de mi vecina me sigue ladrando. ¿El problema soy yo o el perro de mi vecina?

A mis 8 años un amigo de mi viejo llegó a comer a mi casa con una perra de pocos meses. Una ovejera, manto negro que lloró (no ladraba, lloraba) toda la noche y al día siguiente jugamos todo el día. A partir de entonces comenzó mi amistad con todos los perros del mundo. Los gatos no, no me gustan. Miran con mucha superioridad, juraría que leen mi mente.

La relación con un perro no se comprara con la de ningún otro ser vivo. Tienen buena onda, están casi siempre de buen humor. Un perro es como un niño eterno. Siempre quiere jugar, siempre quiere comer, siempre quiere romper algo. Si los despertás no se ponen de mal humor y si te tirás un pedo lo huelen. Así es fácil ser amigo de un perro. Lo único que tengo para criticarles, que hace años que intento explicarme y por más que piense y piense no voy a averiguar es por qué ladran. ¿Por qué ladra un perro? ¿Por qué con tanta facilidad? No hay otro animal al que Dios le haya dado un sonido, que lo use tanto. Dejemos de lado a los pájaros que vendría a ser como la música de fondo que tiene la tierra.

El perro ladra cuando está enojado. Ésa la entiendo, pero todos los otros ladridos? Cuando un perro ladra y después lo hace otro, ¿le está contestando? En un principió pensé que cada raza tenía su propio idioma, pero en más de una oportunidad vi a perros de distintas razas ladrarse hasta el cansancio. Cuando estaba por desechar esta hipótesis supuse que así como los humanos saben varios idiomas, los perros también.

Cuando un perro me ladra tengo miedo de perder esa amistad de tantos años. No se cómo responder, no entiendo qué me piden, si es que me piden algo. Enseguida le pregunto qué pasa, pero claro no me entienden y como ladrar no sé nos quedamos mirando esperando que alguno de los dos solucione el problema.

Un gran amigo llegó a una conclusión que la primera vez me sonó estúpida. La segunda también. La tercera, increíble. Un perro no sabe que es perro. El perro cree que es uno de nosotros. Por eso se sube al sillón o a la cama. Si me dejaran todos los días encerrado en mi casa, casi a oscuras, seguramente me comería las zapatillas de todos los que viven en esa casa. "¿A dónde van? Yo voy también". "Yo también quiero asado, qué eran esas piedritas que me diste?".

Creo que es mejor seguir sin saber por qué ladran y qué dicen cuando lo hacen. Si habláramos el mismo idioma no seríamos tan buenos amigos.

Dedicado a Candy e Igor.


TONTO URBANO

Estoy en un hospital, salgo de mi consulta con el traumatólogo y frustrado por mi alta postergada llego al sector de los ascensores. Un hombre fastidiado sigue el recorrido de los elevadores a través de la pantalla eléctrica. Con su mirada me da la bienvenida al infierno de un hospital colmado de gente hasta que en silencio apreto el botón apagado que llama al ascensor.
Sin abrir la boca a este pobre hombre le acabo de decir "pelotudo" en la cara.
Él baja la mirada y se pone en penitencia.

TONTO URBANO II

No me llevo bien con las puertas de los comercios o bancos, donde para entrar hay que tirar o empujar.

Por qué tirar o empujar, como algo mutuamente excluyente. Me refiero a que si no empujo no salgo y si tiro voy a estar tirado de una puerta trabada.

¿Cuál es el problema de poner una puerta donde tire o empuje voy a salir igual? Sabiendo lo que nos cuesta a los humanos superar un obstáculo semejante, ¿por qué seguir con este complicado método? Yo creo que es porque los fabricantes son los mismos que hacen las calcomanías de tire/empuje. El secreto es que las calcomanías les dan más plata que las puertas. Si como sociedad no podemos resolver esto creo que tampoco vamos poder con el valor de costo energético en la zona media de la Mesopotamia.

Lo peor de todo es que estas puertas, a veces, son de dos hojas. Entonces la imagen más triste de todas es la siguiente: llegamos a la puerta que dice tire y empujamos. Acto reflejo tomamos el picaporte de la otra hoja y hacemos lo contrario, en vez de empujar, ¡tiramos! 

TONTO URBANO III

Colectivo lleno. Fila de asientos individuales, casi en el fondo. Sentado un señor mayor. Grandote, todavía más grande por su camperón. Canas, anteojos, un aire a Ante Garmaz.

Vamos todos en silencio, cansados, aburridos, apretados, con ganas de llegar. Afuera llueve y el señor saca un paquete de caramelos. Mete uno en su boca hace un bollito con el papel y abre la ventanilla.

Una chica lo interrumpe, "Deme señor, yo se lo guardo.... No lo tire a la calle".

En un acto reflejo el señor le entrega el papel y una vez que entiende lo que está pasando, a la par de todos nosotros, testigos atónitos, se la queda mirando con la mano extendida. Quien podría ser su nieta le da una lección de esas que se le da a un niño. Cierra bruscamente la ventanilla y mirando hacia adelante, con la mirada en un replay mental degusta su caramelo con mímicas exageradas.

Qué feo sabor debe tener ese caramelo.



YO SÍ ENTIENDO A LAS MUJERES

Entender una mujer es más difícil que entender a un hombre dado que ni siquiera una mujer puede entender a una mujer. Por el contrario, un hombre, mejor se entiende con un hombre. Para argumentar esto basta con dar un pequeño ejemplo, las peleas. Varían en cantidad y calidad pero es sabido que las chicas se pelean más que los chicos. Una mujer siempre encuentra un motivo para enojarse, ofenderse o gritarse con una amiga. ¿Será que son más sensibles? ¿Manejan otros niveles de susceptibilidad? El hombre es más sencillo para las amistades. La base de la amistad es entenderse y pasar un buen rato juntos, no se busca competir. Es una relación equilibrada donde cada uno aporta lo suyo. Los roles están distribuidos y conviven en perfecta armonía. Vos sos el gracioso, yo el deportista, vos el que tiene todas las minas y él cuenta las buenas anécdotas. Un hombre no se ofende, ni siquiera conoce esa palabra. Un hombre te manda a la mierda. Y te manda en el momento, en la cara, con dos palabras o como mucho te da una trompada que da lugar a un tonto juego de manos que termina en un fuerte abrazo. Las mujeres suelen decir que los hombre son más fríos, que no se cuentan nada. A lo que un hombre responderá “si yo me peleo con mi novia, voy a estar muy triste y para esa tristeza es mejor un partido de fútbol o una playstation que juntarme con los chicos a hablar mal de mi ex”.

Las peleas entre chicas acostumbran a pasar por distintas etapas. Lo curioso es que la pelea no se desata inmediatamente. Es algo mas bien lento, progresivo.

MANDALE SALUDOS

Además de antiguo es incómodo. Vencimientos, entregas, cobros, cumpleaños y ahora me tengo que acordar que me pediste que le mande saludos a ¡mi tío!


No quiero que se manden más saludos. O por lo menos a mí no me pidan que le mande a nadie y no quiero que nadie me mande saludos, porque no creo en lo saludos. “Mi mamá te manda saludos”. ¿Tan ocupada está que no me puede llamar y saludarme? Yo creo que no le importo tanto si me manda saludos a través tuyo.


Es raro que te manden saludos. Además nunca llegan, vamos a decir la verdad. Mandale saludos a tu mamá. Después la ves a tu mamá y te olvidaste que le tenías que mandar saludos. Porque si tu vieja y esta persona no sienten mucho interés entre ellas para ni siquiera llamarse, porque me tengo que acordar yo de que se saluden entre ellas.


NADIE QUIERE VER A TU BANDA

De verdad, no lo intentes más. Es al pedo. Ya sé que para vos son buenísimos, no me cabe duda. Dejás el alma y el corazón por tu banda. Ensayan muchísimo, cada uno toca muy, pero muy bien su instrumento, pero olvidate. Nadie quiere ver tu banda. No los obligues a que te mientan. No les hagas eso y no te lo hagas vos. Yo estuve ahí, yo sé lo que se siente. Te juro que te entiendo, pero no son tan buenos.


Tocar bien no tiene nada que ver con tener temas buenos. ¿No me creeés? Arrancá un recital haciendo covers. Después del tercer cover tocá un tema de tu banda… ¿Viste cómo cambió la cara de la gente? Es porque preferían los covers. Es un temón, pero tocate una que sepamos todos.


Ya sé que pensás lo contrario, pero tus temas no están tan buenos, sino ya serías famoso. La gente no es boluda, si tu banda es buena ya deberías estar sonando en todas partes. Si hay algo que falta y va a faltar siempre son más temas buenos. Algo que escasea en el mundo no puede estar sobrando en algún bar en donde toquen bandas.


Ya sé que los va a ver mucha gente, pero esa gente va a verte a vos, no a la banda. Si la banda es buena no hace falta invitarlos, van solos. Una entrada a ver una buena banda en River sale casi u$s 100. Si tu banda es buena, porque no van a ir a ver por $25?


En vez de preocuparte por llenar bares preocupate por saber si los temas son buenos que el resto viene solo.

SALA DE-SESPERA

Antes de arrancar quiero aclarar que para mi una sala de espera es un error. Ya desde el nombre, el concepto, desde su génesis. Al que se le ocurrió, es un mediocre. De movida plantea un consuelo. Es subvencionar a la impuntualidad.

Para salir del paso estaba bien, una sala de espera, pero en ningún momento se preguntaron cómo solucionar la espera. Nadie intentó jamás terminar con las salas de espera. Y la culpa no es de los consultorios médicos. La culpa es nuestra que nunca hicimos nada. Aceptamos la sala de espera y nos sentamos sin decir nada. Los mismos que no pueden esperar a que baje la gente de un vagón de subte para subir ellos, son los mismos que se sientan en una sala y pierden hasta 45 minutos de su vida sin hacer nada.

UN DOCTOR? YO CONOZCO AL MEJOR

¡Qué frase que la dice todo el mundo! Todos conocen al mejor doctor en cualquier especialidad. Doctores especializados en enfermedades que nunca tuvieron, pero conocen al mejor. Y si no tuvieron esa enfermedad empiezan con la tía que conoce a una prima que la operaron de lo mismo, estaba a cinco minutos de morirse, la atendió este doctor y ahora es maratonista olímpica.

LINDAS ZAPATILLAS VIEJAS

Tenés un par de zapatillas que ¡¡¡te encantan!!! que son las que más usás. Las tenés hace mucho tiempo y creés que quedan bien con todos tus pantalones.
Si salís con una chica, sin dudas te ponés esas. A veces te da un poco de vergüenza usarlas siempre y para todo. Hasta que un día te decidís y vas a comprar unas nuevas. Te sacás tus zapatillas que tanto amás, el vendedor te alcanza la zapatilla contraria al pie que descalzaste y te preguntás: ¿Por qué me da la zapatilla con los cordones puestos por la mitad de los agujeritos? ¿No se dá cuenta de que se ven feas con los cordones puestos así? ¿Si yo no las voy a usar así, por qué me las tengo que poner así? Si te vas a probar un pantalón, lo dejás con los botones desabrochados?

Te calzás, caminás, le tocás la punta, el vendedor te dice “¿cómo te quedan? Caminá para ver si te aprietan". Si le decís que te quedan chicas y no tiene unas más grandes te va a decir que se estiran, si le decís que te quedan grandes te va a decir que es mejor, seguramente vas a seguir creciendo...


Una vez que encontraste un modelo que te gusta empieza el galanteo con tu calzado nuevo. Mirás cómo te quedan en ese espejito puesto en el piso, que existe solo en los locales de zapatillas, o sea, las vas a ver bien solo acá, después ni te enterás que tenés unas zapatillas que están buenísimas. Cuando termines de convencerte, empezás a sacártelas… mirás tu par viejo y pensás: "¡Qué desastre! ¡Qué feas que son esas zapatillas! ¿Yo usaba esas zapatillas y pensaba que me quedaban bien? ¿Cómo nadie me avisó? ¿Mirá cómo están? ¿De que color eran? Y después de eso, no sabés por qué, pero no las usás más.

No te sacás más las nuevas, las usás para todo y te encantan. Esto te va a pasar por un largo período de tiempo hasta que te compres las próximas y la historia se repita y se siga repitiendo mientras seas un descocido que no le alcanza para comprarse de a dos pares y no tener que pasar por esto.