En el mundo de las relaciones humanas existen varios tipos de convenciones que facilitan y hacen aún más llevaderas esas relaciones. Silencios, muletillas, onomatopeyas, metáforas y preguntas retóricas, funcionan como nexo y contexto para diversas conversaciones. Nadie se va literalmente a la mierda cuando otro se lo pide, así como en la gran mayoría de las veces, si nos saludan y preguntan, "cómo estamos", aunque quizás no lo estemos, respondemos, "bien".
Existe una herramienta muy efectiva que muy pocos conocen y sin embargo casi todos la usan. "Era un chiste".
Se puede hacer uso de la misma en aquellas situaciones donde hacemos un comentario u observación y nos damos cuenta que del otro lado la respuesta o reacción es... negativa. Cuando el receptor de nuestras palabras se enoja o se siente ofendido, aparece mágicamente y de forma instantánea esta lubricante frase conciliadora. "Era un chiste".