No me los muestren más, ya los vi. No me interesan, son siempre iguales.
Fuegos artificiales. No tengo la suerte de sorprenderme frente a ellos. Y si me guío por la excitación de la mayoría de la gente, lamento que no me pase.
Los miro por compromiso y porque me los muestran. Sino miraría otra cosa. Mis viejos siempre criticaron que yo vea muchas veces las mismas películas al punto de saberlas casi de memoria. Bueno, esta película la veo como mínimo dos veces por año.
Una de las cosas con las que soy más crítico es que con el paso del tiempo no creo que hayan mejorado. Hoy los detergentes lavan con agua fría, las cuentas se pagan online, los ascensores avisan cuando se supera el peso máximo y los fuegos artificiales son iguales a cuando era chico. No duran más tiempo, ni hacen más luces. No llegan más alto y no forman más que una figura geométrica. Mejoraron la varilla, la carcaza de la cañita voladora, pero en el aire es siempre lo mismo.